lunes, 1 de octubre de 2007

La derrota del miedo

Huye miedo, sin tardanza
Corre sin mirar atrás y huye,
Pues tras de ti va la esperanza
Y tu reinado oscuro concluye.

Queda ya lejos tu estela
Que a los hombres paraliza,
Que los apaga como velas
Mientras tú te inmortalizas.

Huye miedo, con premura
Corre sin mirar atrás y aprisa
Pues mi alma es noble y pura,
Y de tu pronta derrota avisa.

Nos has hecho perder tanto,
Tantos buenos momentos...
Por rendirnos a tu encanto
Y solo mostrar los tormentos.
Paralizas con tu temible canto
¡Pero ya no me lamento!...

Huye veloz miedo cobarde,
Porque he decidido vencerte,
Pues de ganas mi alma arde
De alcanzarte y darte muerte.

Se te adiestró para ser herramienta,
Para avisar de todos los males,
Pero de los débiles te alimentas
Y te excedes en cosas banales,
A curtidas almas atormentas
Que pierden sus fuerzas vitales.

Huye, huye no te digo más,
Y corre, porque voy a destrozarte
¡No pienso temerte jamás!
¡Porque pienso aniquilarte!

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